Problemas perversos, como encontrar solucion.

Los problemas perversos o retorcidos, del inglés Wicked Problems, son difíciles de abordar y resolver desde planteamientos lineales clásicos o enfoques analíticos tradicionales. Reflexionamos sobre ellos y posibles enfoques de solución.

Sobre junio 2020 se publicó un chiste gráfico en el que se decía: “Este verano se vislumbran grandes olas”.

En la imagen se veía una apacible población al lado del mar, a la cual llegaba desde el mar una gran ola denominada “COVID-19”, posteriormente le seguía otra ola mayor “Derrumbe económico”, seguidamente otra ola mayor aún que eclipsaba las anteriores “Cambio climático”, y finalmente, la ola más grande de todas “Colapso de biodiversidad”.

Mi intención al mencionar estas cuestiones no es pensar que todo esto vaya a suceder, o bien que vaya a ser catastrófico de alguna manera para la sociedad, aunque actualmente, todas ellas las estamos viviendo en mayor o menor medida.

Situando el contexto

No obstante, descontextualizando del chiste gráfico, sí que podríamos decir que estas cuestiones se plantean como grandes problemas de difícil tratamiento. Dentro de esta reflexión, me gustaría tratar el concepto de “Problemas Perversos” o en inglés “Wicked Problems”, como concepto a relacionar con los sistemas complejos y la visión sistémica, a la hora de establecer posibles formas de acercamiento a una solución.

Un ejercicio que he realizado antes de iniciar este post ha sido buscar en “google trends”, el tema Wicked Problems, en inglés, y también Problemas Perversos o Retorcidos en castellano. La conclusión de la búsqueda evidencia, al menos en España, el desconocimiento general del tema o concepto. Se puede comprobar que el número de búsquedas es realmente bajo.

Pues bien, se plantea la siguiente cuestión, ¿a nadie interesa el cambio climático, las cuestiones sanitarias, resolver la hambruna del mundo, o comprender el nacimiento, crecimiento y ocaso o muerte súbita de las organizaciones y/o la propia sociedad?

Sería importante saber si la gente vive ajena a estos temas, o simplemente no interesa… en mi opinión sí creo que interesa, de hecho, no hay más que consultar el CIS en España para comprobar que ciertos problemas están en la mente del ciudadano. Por otra parte, lo que también creo que sucede es que se tiene percepción de forma genérica de los problemas, pero no es común el acceso metodológico a los mismos, y menos aún, el conocimiento relativo al citado acceso.

No sin preocupación me aborda un pequeño dilema, me explico: Cuando uno escribe un blog, un artículo o bien un libro, una de las cuestiones más básicas a tener en cuenta es que aquello sobre lo que puedas escribir te lo lean, es decir, que interese a alguien… las técnicas de marketing online se basan en buscar palabras clave que sean muy buscadas y posteriormente escribir sobre esos temas.

Entonces, ¿por qué escribo sobre cuestiones que aparentemente no interesan? Pues porque es necesario. Probablemente pocas personas lean este post, pero mi conciencia me dice que, en cualquier caso, esto puede servir para, al menos aportar algo de reflexión a este respecto.

Problemas perversos

Un problema perverso es una cuestión planteada de difícil comprensión, así como de difícil solución, al menos desde enfoques mecanicistas y/o analíticos. Son problemas multidimensionales, y muchas veces el acercamiento a los mismos no se puede hacer de otra forma que parcialmente y/o aproximada, al igual que su resolución.

Fue C. West Churchman quien introdujo el concepto de problemas perversos o retorcidos en la publicación Management Science en diciembre de 1967. Posteriormente Horst Rittel y Melvin M. Webber describieron formalmente el concepto de un problema retorcido en un tratado publicado en 1973, contrastando los problemas “perversos” frente a problemas relativamente “controlables” y solucionables que se pueden encontrar en las matemáticas, la física o cualquier otra disciplina cuyo enfoque de solución pase por el análisis determinista.

Aprovecho para exponer aquí algunas de las características (sacadas de diversas fuentes) que definen a este tipo de problemas:

  • No existe una fórmula única y definitiva para abordar un problema complejo.
  • Al no tener claridad de los límites que marcan el problema, no se puede definir una solución como definitiva o adecuada.
  • Su solución sólo puede ser buena o mala y no verdadera o falsa. Al no poder idealizar el desenlace del problema, las soluciones no logran resolver el problema por completo, sino mejorar o empeorar la situación.
  • No hay manera de obtener y ejecutar una prueba científica sobre la solución a un problema complejo.
  • No hay oportunidad de aprender en la práctica, porque cada intento por solucionar el problema tiene consecuencias irreversibles. Por eso cada intento cuenta de manera significativa y tiene una única oportunidad de ser acatada.
  • Cada problema es único. Aunque parezca similar a otro, siempre habrá propiedades o características que formarán la diferencia entre este tipo de problemas.
  • Cada problema complejo puede ser considerado un síntoma o causa de otro problema complejo.
  • Siempre existe más de una forma de explicar un problema complejo, porque depende precisamente del punto de vista de cada persona.

Es decir, y una vez leído estas características, ¿se te ocurre alguna ocasión en la que te hayas podido encontrar con un problema que…

  1. involucra muchos stakeholders (actores o partes interesadas) con distintos enfoques y prioridades?
  2. implica otros problemas aún más enredados y complicados?
  3. por sus constantes cambios es difícil de resolver?
  4. no existen antecedentes o su información es incompleta y ambigua?
  5. no parece que tenga alguna posible respuesta correcta?

Pues bien, si alguna vez has identificado algo de esto, es muy probable que entre dentro de la categorización de problema perverso. Y ahora, volviendo al chiste gráfico, ¿se te ocurre alguna forma de plantear, no de resolver, el problema de la constante pérdida de biodiversidad del planeta? Buen reto, ¿verdad?

Como ejemplo de problemas perversos podrían ser los pertenecientes a los ámbitos de la economía, las ciencias ambientales y los asuntos políticos, así como los sociales, incluida la injusticia social​, la evolución del mercado laboral, etc.

Otra vez la complejidad

Enlacemos ahora una serie de problemas (Wicked Problems), que ya hemos identificado, con un tipo de sistemas denominados “sistemas complejos”, los cuales están compuestos por muchas partes o factores interconectados o entrelazados, y cuyos vínculos crean información adicional, en general no visible para el observador, así como nuevas propiedades emergentes. Todo ello consecuencia de las múltiples interacciones entre sus elementos.

¿Se os ocurre pensar que quizás los problemas perversos se derivan de los sistemas complejos? Es decir, que un problema perverso, en realidad es una pregunta lanzada a un sistema complejo, o bien, un intento de actuación o modificación en función de nuestros intereses del mencionado sistema.

Hasta ahora lo teníamos fácil. A la hora de “domesticar” ciertos sistemas más sencillos, lo que se hace es reducir el sistema hasta entenderlo en esencia, comprenderlo, establecer un modelo, y a partir del mismo, encontrar una solución, la mayoría de veces única y precisa.

La hipótesis para realizar esta reflexión es que los “problemas perversos”, no son perversos por una naturaleza malévola hacia el ser humano, son perversos porque son difíciles de comprender hasta el punto de poder desarrollar un modelo que los haga “domesticables”. Son problemas que están íntimamente ligados con la complejidad y los sistemas complejos.

Buscando soluciones

Por otra parte, son problemas “perversos” porque la caja de herramientas disponible actualmente para su tratamiento y búsqueda de soluciones, es más bien escasa. Volvamos al párrafo en el que de alguna manera definimos lo que es un sistema complejo, por tanto, es fácil argumentar que nos dificulta tratar y modelizar un sistema cuya información interior está oculta en parte.

Además, un sistema complejo no lo debemos reducir a partes más pequeñas, si hacemos esto perderemos información y propiedades esenciales del mismo que hará que el funcionamiento del mismo o de esas partes más pequeñas sea netamente diferente al sistema completo.

¿Qué hacemos? En mi humilde opinión, por una parte, asumir un cambio de paradigma a la hora de plantear el enfoque y solución de los problemas perversos. En su momento ya escribí sobre esto en el artículo “Porqué debes conocer el Paradigma de la Complejidad I: Razones”, publicado en mi blog personal “Gestión Complejidad”. En este artículo se planteaban dos razones que vuelvo a mencionar aquí:

1.- El mundo se ha globalizado, está más conectado. Todo afecta a todo. Las respuestas a cada vez más eventos, ya no son lineales, parece que se ha caotizado el mundo.

Es como si se hubiera tejido una “maraña” alrededor de nuestro planeta, en el que cada vez nos resulta más dificil ubicarnos y situar un rumbo ante muchas decisiones que tenemos que tomar, y problemas que resolver

2.- No es que se esté llegando a límites, es que se está gestando un profundo cambio en nuestra sociedad. Una transición de fase, otro modo de funcionamiento.

El agua, dependiendo de las condiciones ambientales que tenga, es agua líquida, hielo o vapor. En cada una de estas fases el agua se comporta de distinta manera.

A nuestra sociedad le está sucediendo lo mismo, como ya dije al principio, todos los cambios tecnológicos que nos están revolucionando y acelerando, nos están llevando a otro modo de funcionamiento.”

Enfoques y soluciones “blandas”

En la actualidad, en la investigación de los sistemas complejos, mayormente se trabaja desde perspectivas denominadas “duras” en la búsqueda de modelos y soluciones cuantitativas, desde la física y los métodos numérico, no obstante, esto a veces podría resultar incompatible con la propia naturaleza del sistema complejo. Acercarse a los problemas perversos, desde su propia definición dificulta la aplicación de estos enfoques.

Pero, ¿existen enfoques de acercamiento a estos problemas que no sean desde el desarrollo de complejos modelos matemáticos que impliquen una elevada potencia de cálculo?

La mayoría de profesionales que tenemos que lidiar en nuestro día a día con la gestión creciente de la complejidad, y cada día más, dar respuestas a problemas perversos, no tenemos acceso a las supercomputadoras, ni existen actualmente modelos desarrollados que sirvan para la cantidad creciente de nuevos problemas a resolver.

Así pues, se proponen como alternativas una serie de técnicas “low cost”, que no van a proporcionar un número con exactitud de cinco cifras, pero que, por un modesto precio en recursos, tiempo y dinero, sí que podrían aportar un razonable conocimiento cualitativo sobre la posible solución, así como un abanico aproximado de soluciones cuantitativas.

Como este intento se podría convertir en un gran esfuerzo, propongo dejar para un próximo artículo un análisis algo más exhaustivo de técnicas con enfoque “blando” para poder lidiar metodológicamente con la gestión de la complejidad. Ahora me voy a referir solamente a una cuestión, desde mi punto de vista fundamental:

Comprender el sistema y enfocarse en el problema antes que en la solución. Es decir, vivimos en un mundo profesional especializado y muy parcelado, si le dices al zapatero la forma de arreglar la puerta, cogerá un trozo de cuero y dos clavos con los que clavará el cuero a la puerta. Si le dices al mismo zapatero que te arregle el tacón del zapato, lo hará con el mismo trozo de cuero y clavos.

Un enfoque transversal y multidisciplinar, permitirá navegar sin limitaciones entre las “paredes de cristal” interdisciplinares del sistema. Ese sistema no entiende entre física, química o biología, el flujo de información e interacciones entre sus partes, sin duda que es muy fluido.

Así mismo, centrar el problema creativamente y sin sesgos. Conocer el aspecto orgánico y funcional del sistema que acoge el problema a resolver, es importante para así poder establecer estrategias de resolución.

Una pregunta retórica, ¿si no tenemos accesible una solución numérica ya no podemos resolver el problema? Os voy a contestar con el título de un libro: “Cómo plantear y resolver problemas (título original en inglés How to Solve It)” escrito por G. Polya. En este libro se habla sobre todo de heurística y la forma de resolver problemas mediante la creatividad y el pensamiento lateral.

Concluyo y termino

En un próximo artículo se hablará más detenidamente de este aspecto, así como de otros enfoques “blandos” de solución.

Reflexionando sobre los “Problemas Perversos” o “Wicked Problems” os dejo. Os espero próximamente!

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Sobre LopdelPablo 36 artículos
Mi nombre es Pablo López, soy consultor e ingeniero aeronáutico, mi vida profesional está dedicada al estudio, análisis y síntesis del complejo sistema de gestión de tráfico aéreo. En la actualidad ejerzo como inspector de aviación civil, así como formador y experto técnico evaluador de proyectos de I+D+i. Paralelamente, dedico mi tiempo a la conexión del cuerpo conceptual relativo a la visión sistémica y los sistemas complejos, con la gestión de la complejidad y su aplicación a las necesidades actuales en los diferentes ámbitos socio-técnicos.

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